El Mole de Caderas es un platillo emblemático de la gastronomía de la región Tehuacán, Puebla. También conocido como huaxmole, este platillo tiene carne de chivo o borrego. Se acompaña con tortillas de Coapa, añadiendo a la tradición gastronómica de Tehuacán el pan de burro, canela, azúcar, manteca, mantequilla, de sal y el rojo pan de chilo.
Este guiso tradicional mexicano lleva como ingredientes distintivos la cadera y el espinazo del chivo. La salsa se elabora con chiles guajillo, costeño y serrano, tomate, jitomate, hoja de aguacate, cilantro y un ejote típico de la región.
El platillo tiene sus raízes en el Mole de Espinazo que aproximadamente en 1870 se transformó en el Mole de Caderas, un plato mestizo con carne de origen mediterráneo e ingredientes indígenas. Algunos de estos ingredientes son: caderas, chile serranito, chile guajillo, chile costeño, ajo, tomate verde, jitomate, cebollas, guajes, cilantro, hojas de aguacate secas.
El “Festival de la Matanza” es parte del Patrimonio Cultural del Estado de Puebla, que se lleva a cabo en la segunda quincena del mes de octubre cada año. Se celebra en el Valle de Tehuacán desde 1996 y reúne a la mayoría de las comunidades indígenas de la Mixteca poblana quienes ofrecen una muestra de sus rituales.
Esta tradición inició en los primeros años del siglo XVI, cuando el ganado caprino fue introducido en la Nueva España, este mestizaje alimenticio aportó a la gastronomía popular una gran variedad de platillos. El nombre del festival se refiere al ciclo productivo de la matanza de chivos, inicia con la crianza y culmina con el sacrificio de los animales.
En este ciclo intervenían hacendados, pastores, matanceros, fritangueros, artesanos, comerciantes y cocineras, entre otros. Actualmente intervienen en esta temporada restauranteros, fonderas y personas que se dedican a cocinar este plato durante la temporada y venderlo.
La temporada de la matanza es una fiesta para celebrar los sentidos y para reforzar los lazos entre los miembros de la comunidad. Aquí se podrá apreciar una mezcla de música, sabores, olores, colores y texturas, creando redes de apoyo entre la comunidad.
Además del festival, la región está llena de secretos turísticos para visitar. Tehuacán, patrimonio mundial de la UNESCO desde 2018, cuenta con una zona arquelógica que fue habitada por comunidades que data de 8500 A.C. Su sistema de gestión de agua con canales, pozos, acueductos y presas es el más antiguo del contiente, el cual ha permitdo la aparición de asentamientos agrícolas. También puede visitar el museo de la evolución de Tehuacán y el palacio municipal.
Puede visitar el jardín botánico Helia Bravo Hollis en Zapotitlán Salinas. Aquí podrá apreciar de cerca las cincuenta y tres especies de cactáceas en su entorno natural. Mientras que en San Juan Raya podrá ver vestigios de fósiles marinos y huellas de mega-fauna del periodo Jurásico.
En los Reyes Metzontla encontrará las artesanías de barro más reconocidas del país, galardonada con el Premio de ciencias y Artes en 2005. Si prefiere la arqueología, en Tlacotepec de Benito Juárez podrá visitar la Zona Arqueológica de Teteles de Santo Nombre. Con una extensión aproximada de 60 hectáreas se conservan restos de plataformas habitacionales, montículos piramidales, plazas, terrazas, zonas de circulación, construcciones aisladas y altares que hacen de este sitio el más grande y monumental del sur de Puebla.
En San Gabriel Chilac, podrá visitar el Museo del Agua donde encontrará a detalle los procesos de producción de maíz y amaranto de la cultura Popoloca. Aquí también encontrará la artesanía emblemática de la región: la blusa chilalteca. Su elaboración puede tardar hasta un año, ya que la técnica del plisado consiste en colocar chaquira por chaquira para formar figuras prehispánicas como indígenas, rombos, entre otras.