Historie de Style 2026 de Boucheron es la nueva colección de alta joyería de la maison que se inspira en su propia historia para crear un retrato elegante e impactante de su maestría joyera. Claire Choisne, directora creativa de la marca, y su estudio rinden homenaje al espíritu pionero de Frédéric Boucheron con cuatro creaciones que narran la historia de la maison.
The Address
En 1893, Frédéric Boucheron se arriesgó y se convirtió en el primero de los grandes joyeros contemporáneos en abrir una tienda en la Place Vendôme, en el Hôtel de Nocé. Su intuición se vio confirmada unos años más tarde, cuando todos los demás joyeros célebres siguieron su ejemplo, convirtiendo la Place Vendôme en sinónimo de Alta Joyería en todo el mundo.
Claire Choisne ha reinterpretado un collar del archivo, cuyo colgante evoca una vista aérea de la octogonal Place Vendôme. Lo ha pulido, tensando sus líneas y jugando con el marcado contraste del oro blanco monocromático y los diamantes sobre la laca negra intensa. En el corazón del diseño se encuentra un diamante de talla esmeralda de 10.01 quilates. Los diamantes tipo baguette fueron tallados y orientados de forma que sigan la curva natural del cuello.
The Spark
Frédéric Boucheron creía que la joyería debía ajustarse al cuerpo y adaptarse a quien la llevaba, no al revés. En 1879 inventó un diseño de collar que innovó tanto en forma como en construcción. El primer collar sin cierre del mundo podía colocarse fácilmente alrededor del cuello gracias a un sistema de resortes de láminas ocultos, el collar era maravillosamente flexible y fluido.
Una fotografía de archivo de un collar Question Mark de 1884 inspiró a Claire Choisne a diseñar un homenaje a este icono de Boucheron, con ocho diamantes que destacan en su pieza central en cascada. En primer lugar, una talla marquesa de 0.81 quilates, seguida de una talla Asscher de 1.71 quilates, una ovalada de 1.76 quilates, una hexagonal de 2.09 quilates, una talla pera de 2.02 quilates, una talla esmeralda de 3.07 quilates y una brillante redonda de 2.96 quilates.
La composición alcanza su máximo esplendor con un diamante cometa de 5.01 quilates rodeado por un halo de diamantes baguette. Esta versión del Question Mark planteó un verdadero reto en términos de peso y equilibrio, y el diseño requirió una serie de articulaciones delicadas e imperceptibles para que fuera cómodo de llevar.
The Silhouette
Frédéric no veía la joyería con la misma perspectiva que otros joyeros; para él, era una extensión de la ropa, un elemento más que conformaba el estilo de cada persona. Él aplicó a sus joyas todo lo que sabía de alta costura. Creó diseños que podían llevarse de diversas maneras; joyas que se transformaban para cumplir diferentes funciones, de modo que las mujeres de la época pudieran adaptarlas a cualquier ocasión.
Choisne ha creado una pieza escultural donde el oro blanco y los diamantes se adaptan a los contornos del cuerpo y siguen sus movimientos. Esta joya, técnicamente compleja, se transforma para poder lucirse de seis maneras diferentes. Múltiples articulaciones, diseñadas con precisión, permiten que la pieza se pliegue y divida para renacer en una nueva forma. Más de siete metros de diamantes engastados en bisel conforman sus cadenas, incluyendo más de 2500 diamantes redondos.
The Untamed
Frédéric Boucheron amaba la naturaleza. Sus contemporáneos preferían las plantas nobles y las formas perfectas, pero él encontraba belleza en la flora y fauna más discretas, que estudiaba con excepcional detalle y procuraba reproducir con fidelidad. Una planta en particular encarnaba su visión a la perfección: la hiedra. Esta planta trepadora invasiva tenía mala reputación pero Boucheron sentía afinidad por su belleza indómita. La hiedra trepa, se retuerce y persiste: es profundamente viva, libre y real.
Claire Choisne decidió honrar a Frédéric dando vida al diseño de 1879 del primer collar Question Mark. Algunos elementos de la rama de hiedra son desmontables, lo que ofrece diversas opciones de uso. La directora creativa se esmeró en reflejar la búsqueda de realismo naturalista de Frédéric Boucheron en esta creación, con frutos de cristal de roca, hojas trabajadas una a una y elementos vibrantes que aportan un movimiento natural; cada detalle es tan realista que crea la ilusión de vida.












